Ana Lilia Rivera llama a consolidar la transformación con una visión donde el bienestar del pueblo sea la prioridad y no existan privilegios en el ejercicio del poder.
La senadora con licencia afirmó que el país enfrenta una nueva etapa en la que los avances alcanzados deben fortalecerse mediante la participación ciudadana, la honestidad y la cercanía con la población.
Durante encuentros ciudadanos realizados mediante asambleas informativas en distintos municipios de Tlaxcala, destacó que la Cuarta Transformación debe consolidarse como una forma permanente de gobernar basada en principios y valores públicos.
La nueva etapa exige mayor compromiso
Ana Lilia Rivera Rivera sostuvo que uno de los principales desafíos consiste en fortalecer una cultura política donde el servicio público responda únicamente al interés colectivo.
Explicó que el objetivo es construir instituciones más cercanas a la ciudadanía, capaces de escuchar y atender las necesidades de las comunidades mediante un ejercicio responsable del poder.
Además, señaló que la participación organizada de la sociedad será determinante para consolidar los cambios impulsados durante los últimos años.
La aspirante destaca una política cercana
Durante las asambleas informativas, la aspirante a la Coordinación en Defensa de la Cuarta Transformación afirmó que los grandes cambios nacionales trascienden cuando modifican la forma de entender y ejercer la política.
En ese sentido, consideró que el movimiento encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha demostrado que es posible gobernar con honestidad, austeridad y cercanía con la población.
Añadió que estos principios deben mantenerse como guía permanente para fortalecer la vida pública tanto en Tlaxcala como en el resto del país.
El bienestar del pueblo debe ser prioridad
La legisladora con licencia subrayó que poner fin a los privilegios no significa generar confrontaciones entre sectores de la sociedad.
Por el contrario, explicó que representa dejar atrás prácticas que durante décadas alejaron las decisiones públicas de las verdaderas necesidades de la mayoría de las familias mexicanas.
Asimismo, expresó que el servicio público debe asumirse como una responsabilidad permanente con la ciudadanía y no como una oportunidad para obtener beneficios personales.
Promueve una cultura de servicio
Rivera Rivera afirmó que la transformación requiere servidores públicos comprometidos con la transparencia, la ética y la rendición de cuentas.
Indicó que gobernar implica escuchar, dialogar y construir soluciones junto con la población para responder a los retos actuales.
Tlaxcala debe fortalecer la participación
La senadora con licencia reconoció que Tlaxcala ha acompañado el proceso de transformación nacional desde sus comunidades y municipios.
Por ello, llamó a las y los ciudadanos a mantener vivos los principios que dieron origen al movimiento mediante una participación cada vez más informada, organizada y responsable.
De igual forma, destacó que la colaboración entre sociedad y gobierno permitirá ampliar los beneficios de las políticas públicas y consolidar mejores condiciones de bienestar.
Convoca a mantener la unidad
También hizo un llamado a fortalecer la unidad alrededor del proyecto de nación encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Consideró que la mejor forma de defender los avances alcanzados consiste en permanecer cerca de la gente, escuchar sus necesidades y trabajar de manera conjunta para ampliar las oportunidades de desarrollo.
Agregó que la participación social representa uno de los pilares para construir un país más justo y con mayores oportunidades para todas y todos.
Instituciones fuertes para el futuro
Finalmente, Ana Lilia Rivera aseguró que la responsabilidad de la generación actual consiste en dejar instituciones sólidas, una política con autoridad moral y una sociedad más participativa.
Manifestó que la transformación solamente será duradera si el poder mantiene como propósito principal servir al pueblo y garantizar que los privilegios no vuelvan a definir el rumbo del país.
Concluyó que el fortalecimiento democrático dependerá del compromiso permanente entre ciudadanía, gobiernos e instituciones para construir un México más justo, equitativo y cercano a las personas.