Más voz para la gente: Ana Lilia Rivera plantea incluir la consulta popular en decisiones clave para transformar la manera en que se toman las decisiones públicas en México y para que la ciudadanía tenga un papel directo en los asuntos que impactan su vida cotidiana, su entorno y su futuro inmediato.
La senadora de Tlaxcala planteó que la democracia no puede reducirse únicamente a votar cada tres o seis años, sino que debe abrir espacios constantes de participación donde la población pueda expresar su postura sobre temas trascendentales, especialmente ahora que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está por enviar al Congreso de la Unión una iniciativa de reforma en materia electoral.
La legisladora sostuvo que fortalecer los mecanismos de participación ciudadana permitirá cerrar la brecha entre gobernantes y gobernados, ya que, además del voto, la sociedad necesita herramientas claras y efectivas para influir en decisiones que modifican su realidad social, económica y ambiental, sobre todo en un contexto donde la exigencia de transparencia y rendición de cuentas es cada vez mayor entre las nuevas generaciones.
Reforma electoral y participación directa
En el marco de la próxima discusión legislativa, Rivera subrayó que incorporar de manera precisa la figura de este mecanismo participativo en la legislación electoral no solo moderniza el sistema democrático, sino que además consolida un modelo donde la voz colectiva tenga peso real en la definición de políticas públicas, lo que podría marcar un antes y un después en la relación entre ciudadanía y poder público.
Explicó que este instrumento permitiría someter a consideración social decisiones de alto impacto, como la construcción de obras públicas de gran escala, la autorización para la instalación de empresas con potencial contaminante o cambios significativos en el uso del territorio, asuntos que suelen transformar por completo la dinámica comunitaria y que, sin participación directa, pueden generar conflictos sociales prolongados.
Democracia participativa y corresponsabilidad social
La senadora enfatizó que la democracia participativa implica asumir responsabilidades compartidas, ya que no se trata únicamente de exigir resultados a las autoridades, sino también de involucrarse activamente en la toma de decisiones, evaluando información, contrastando datos y formando una opinión informada que contribuya al bienestar colectivo.
En ese sentido, consideró que ampliar la consulta ciudadana fomentará una cultura cívica más sólida y dinámica, donde las personas no solo reaccionen ante decisiones ya tomadas, sino que formen parte del proceso desde el inicio, fortaleciendo así la legitimidad de los proyectos y reduciendo tensiones sociales derivadas de la falta de diálogo previo.
Información clara para decisiones libres
Rivera advirtió que para que este mecanismo funcione de manera auténtica es indispensable que las autoridades proporcionen información clara, completa y veraz, sin manipulaciones ni campañas engañosas, ya que únicamente con datos accesibles y comprensibles la ciudadanía podrá emitir una opinión libre y consciente que refleje sus verdaderos intereses.
Asimismo, destacó que la transparencia debe ser un eje central del proceso, pues la confianza pública depende de reglas claras, procedimientos verificables y garantías de que los resultados respetarán la voluntad expresada en las urnas, evitando cualquier intento de distorsión política.
Un modelo de gobierno más cercano
Finalmente, la legisladora reiteró que integrar formalmente esta figura en la ley electoral contribuirá a construir un gobierno más cercano a la gente, donde las decisiones relevantes no se tomen de espaldas a la sociedad, sino escuchando y respetando la voluntad colectiva, lo que a su vez fortalecerá la legitimidad institucional y la cohesión social en el país.
Con esta propuesta, la senadora busca impulsar una transformación profunda en la cultura democrática nacional, apostando por un modelo más abierto, participativo y acorde con las demandas actuales, donde la ciudadanía deje de ser solo espectadora y se convierta en protagonista activa del rumbo de su comunidad y del país.



