INAH acompaña 500 años de Tlaxcala con una agenda integral de conservación, restauración y divulgación cultural que refuerza la memoria histórica y el valor patrimonial de la ciudad en un momento clave de su historia.
En el marco de la conmemoración por los 500 años de la fundación de la ciudad de Tlaxcala, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y su representación estatal acompañaron durante 2025 una serie de actividades orientadas a fortalecer la identidad cultural y el conocimiento histórico de la entidad.
Entre las acciones más relevantes destacó la entrega del presbiterio renovado de la Catedral de Tlaxcala, inmueble que forma parte del Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, considerado uno de los conjuntos patrimoniales más importantes del país.
Conservación patrimonial con criterios técnicos
Para la adecuación del presbiterio, el INAH emitió un dictamen técnico especializado que permitió intervenir el espacio sin comprometer su originalidad constructiva ni alterar los valores históricos y simbólicos del inmueble religioso.
Dicho dictamen fue avalado por el Consejo Interinstitucional para la Salvaguarda, Protección y Conservación del Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio, así como por la Dimensión de Cuidado de los Bienes Culturales y Arte Sacro de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Restauración respetuosa del espacio litúrgico
La modernización del presbiterio, entregada en octubre, se desarrolló mediante la creación de una estructura independiente y completamente removible, lo que garantizó la protección de los elementos originales y permitió una intervención compatible con el valor histórico del recinto.
El diseño incorporó plataformas de distintas alturas que favorecen la isóptica y fomentan una mayor participación de la comunidad durante las celebraciones religiosas, integrando funcionalidad contemporánea sin perder el carácter histórico.
Los elementos principales del presbiterio, como el altar, la sede y el ambón, fueron elaborados con monolitos de mármol fiorito, mientras que la duela fue trabajada con madera de tzalam, material que se integra al inmueble como una adición contemporánea claramente identificable y reversible.
Trabajo colaborativo y participación social
El proyecto arquitectónico fue diseñado por Erick Martínez Saavedra, Jaretzy Escobar Hernández y Christian Gerardo Cortés, y se desarrolló bajo la supervisión permanente de especialistas del Centro INAH Tlaxcala, garantizando el cumplimiento de los criterios de conservación.
Asimismo, el proceso contó con el respaldo de los párrocos de la Catedral de Tlaxcala y con la aportación económica de la feligresía, lo que reflejó un esfuerzo conjunto entre autoridades, especialistas y comunidad.
La entrega del presbiterio coincidió con la conmemoración de la instauración de la diócesis de Tlaxcala, la primera de México, establecida el 13 de octubre de 1525, así como con la consagración del recinto para el culto católico.
Divulgación histórica y nuevas interpretaciones
Como parte de las actividades conmemorativas, el Museo Regional de Tlaxcala fue sede de la presentación del libro Los dioses mesoamericanos en Tlaxcala, una obra que propone nuevas interpretaciones sobre la religión prehispánica en la región.
El libro, escrito por la antropóloga Laura Bety Zagoya Ramos y editado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, aborda los antecedentes históricos y culturales del territorio, así como su cosmovisión y sistema religioso.
Nuevas lecturas sobre la cosmovisión tlaxcalteca
La investigación analiza de manera detallada las evidencias arqueológicas de Tizatlán y Ocotelulco, donde se identifican representaciones de deidades distintas a las registradas en las crónicas tradicionales, lo que aporta una visión más amplia del pensamiento religioso local.
En el caso de Tizatlán, se examina la simbología presente en el Palacio de Xicohtencatl, donde destacan figuras como Tezcatlipoca y Tláloc, mientras que en Ocotelulco se identifican deidades como Quetzalcóatl, Xiuhtecuhtli y Xipe Tótec.
La autora concluye que estas representaciones no siguen la tradición mixteca-poblana asociada a los cuatro señoríos de Tlaxcala, sino que reflejan una cosmología distinta que modificó la conducta religiosa y la estructura política de los antiguos tlaxcaltecas.



