La senadora Ana Lilia Rivera Rivera afirmó que el salario mínimo en México y particularmente en Tlaxcala ha recuperado una parte importante del poder adquisitivo que perdió durante más de treinta años, como resultado del nuevo enfoque impulsado por la Cuarta Transformación en materia laboral y económica. Destacó que este cambio no solo representa una cifra mayor en el ingreso diario, sino una transformación estructural que coloca en el centro el bienestar de las y los trabajadores.
Recuperación histórica tras décadas de rezago
La legisladora recordó que, después de consolidar la reforma laboral de 2019, el siguiente paso fue atender el ingreso de las personas trabajadoras, ya que no puede hablarse de justicia laboral si el salario no garantiza condiciones dignas de vida. En ese contexto, explicó que durante décadas el salario mínimo perdió poder adquisitivo de forma constante, convirtiéndose en una referencia nominal incapaz de cumplir con el mandato constitucional de cubrir las necesidades materiales, sociales y culturales de una familia.
Durante ese periodo, añadió, prevaleció el argumento de que mantener sueldos bajos aseguraba competitividad y estabilidad macroeconómica; sin embargo, el resultado fue un mercado interno debilitado y millones de trabajadores con ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas. En contraste, a partir de 2019 comenzó una recuperación histórica con incrementos reales sostenidos año con año, lo que marcó un cambio de paradigma en la política salarial del país.
Nueva política salarial con visión integral
Rivera Rivera explicó que esta nueva estrategia incluyó medidas diferenciadas, como el fortalecimiento del ingreso en la Zona Libre de la Frontera Norte, reconociendo las dinámicas económicas particulares de esa región y demostrando una visión integral en la toma de decisiones. Subrayó que los incrementos fueron graduales, anuales y previsibles, lo que permitió a los sectores productivos adaptarse sin generar desequilibrios.
Además, destacó que el aumento sostenido del salario mínimo fue posible sin provocar descontrol inflacionario ni pérdida masiva de empleos, debido a que el nivel salarial se encontraba profundamente rezagado y requería una corrección estructural. En consecuencia, el fortalecimiento del ingreso dinamizó el mercado interno, impulsó el consumo y fortaleció la actividad comercial en distintas regiones del país.
Impacto directo en Tlaxcala y el mercado interno
En el caso de Tlaxcala, la senadora enfatizó que miles de trabajadoras y trabajadores han visto reflejada esta recuperación en sus ingresos, lo que les permite sostener mejor a sus familias y participar con mayor fuerza en la economía local. Este incremento en el poder de compra, explicó, genera un efecto multiplicador que beneficia al comercio y a los servicios en la entidad, fortaleciendo así el tejido económico estatal.
Si bien reconoció que aún existen desafíos en materia de empleo formal y condiciones laborales, sostuvo que el mensaje es claro: el trabajo en México debe ser una fuente de bienestar y no de precariedad. En ese sentido, afirmó que la recuperación del salario mínimo representa una muestra tangible de que las decisiones en política pública pueden traducirse en mejoras concretas en la calidad de vida de las personas.
Finalmente, reiteró que la transformación en materia salarial no solo responde a una meta económica, sino a un compromiso social con la dignidad laboral, apostando por un modelo que fortalezca el mercado interno sin comprometer la estabilidad macroeconómica, y que abra oportunidades re



