Metepantle representa memoria, alimento e identidad para Tlaxcala, afirmó Ana Lilia Rivera durante la presentación de un documental dedicado a este sistema agrícola.
Un patrimonio que sigue vivo
Metepantle es memoria viva del campo tlaxcalteca. También representa identidad, alimentación y raíces.
Así lo señaló Ana Lilia Rivera Rivera durante la presentación del documental “Ancestral Metepantle. Un regalo de Tlaxcala para el mundo”.
La senadora con licencia reconoció el trabajo de campesinas y campesinos. Sus conocimientos han permitido conservar este sistema agrícola durante generaciones.
Además, destacó que detrás de cada parcela existe una historia. También hay saberes transmitidos entre familias del campo.
El sistema combina prácticas agrícolas tradicionales. A la vez, mantiene una relación estrecha entre la tierra, el maguey y la producción.
Por ello, Rivera planteó que preservar esta herencia requiere involucrar a las nuevas generaciones. El objetivo es evitar que los conocimientos acumulados durante siglos desaparezcan.
La labor del campo
Durante el acto se entregaron reconocimientos. Los recibieron productoras y productores agrícolas que participaron en el trabajo de investigación.
Ese esfuerzo permitió documentar parte de la riqueza del sistema. También contribuyó al reconocimiento internacional obtenido por Tlaxcala.
La investigación permitió visibilizar conocimientos campesinos. Asimismo, mostró la importancia cultural y productiva de este modelo agrícola.
Rivera destacó especialmente a las mujeres del campo. Su participación ha sido fundamental en la transmisión de conocimientos.
También reconoció a los hombres que mantienen estas prácticas. Todos forman parte de una historia agrícola que continúa vigente.
Reconocimiento internacional
Un sistema reconocido por la FAO
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura reconoció el metepantle.
La distinción corresponde al Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial. Con ello, este modelo agrícola tlaxcalteca obtuvo reconocimiento internacional.
El reconocimiento destaca sistemas agrícolas tradicionales. Estos conservan conocimientos, biodiversidad y prácticas desarrolladas por comunidades rurales.
En Tlaxcala, el metepantle mantiene una relación directa con el maguey. También con el manejo de la tierra y la producción de alimentos.
Para Rivera, el reconocimiento internacional no debe convertirse únicamente en un motivo de celebración. También implica una responsabilidad con quienes mantienen vivo el sistema.
“No puede quedarse solamente en un reconocimiento”, expresó. A su juicio, el siguiente paso debe ser fortalecer al campo y a sus comunidades.
Tierra, alimentación y soberanía
La senadora con licencia relacionó la defensa del sistema con la alimentación. También la vinculó con la protección de las raíces culturales.
Defender la tierra, afirmó, significa proteger una parte de la identidad. Además, representa conservar la posibilidad de producir alimentos desde el territorio.
En ese sentido, el metepantle adquiere una dimensión que va más allá de la agricultura. Se convierte también en un elemento de identidad colectiva.
La relación con el maguey ocupa un lugar central. Esta planta forma parte de los paisajes agrícolas y de diversos saberes tradicionales de Tlaxcala.
Por ello, conservar los conocimientos asociados al sistema resulta relevante. Sobre todo, ante los cambios que enfrenta actualmente el campo.
Preparan escuela para preservar saberes
Una nueva generación de productores
Durante la presentación también se anunció un nuevo proyecto. Se trata de la Escuela para el Manejo Sustentable del Maguey y del Sistema Metepantle.
La iniciativa contempla la participación de investigadores. Entre ellos están especialistas de la Universidad Autónoma Chapingo.
También participarán investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana. El proyecto busca vincular conocimiento académico y saberes del campo.
La inauguración está prevista para el 29 de septiembre. Su propósito será fortalecer y transmitir conocimientos relacionados con el maguey y la tierra.
Además, la escuela pretende recuperar prácticas tradicionales. El objetivo es que puedan mantenerse y adaptarse para las nuevas generaciones.
La formación también podría contribuir a fortalecer el manejo sustentable. De esta manera, el conocimiento tradicional puede dialogar con nuevas herramientas.
Transmitir conocimientos del campo
La transmisión generacional representa uno de los principales desafíos. Los conocimientos agrícolas tradicionales dependen, en buena medida, de quienes los practican y enseñan.
Por ello, la creación de un espacio especializado busca reforzar ese proceso. También pretende acercar a jóvenes a los saberes vinculados con el territorio.
Rivera sostuvo que el sistema no debe desaparecer. Su permanencia, señaló, depende de mantener viva la relación entre tierra, alimentación y comunidad.
“El metepantle no puede morir”, afirmó. Para la senadora con licencia, su conservación implica preservar parte de la historia tlaxcalteca.
La enseñanza será así otro mecanismo de conservación. No solamente se busca documentar el conocimiento, sino mantenerlo en práctica.
El documental muestra la riqueza de Tlaxcala
Historia, campo y cultura
El documental presentado durante el acto muestra distintos elementos relacionados con el sistema agrícola.
Entre ellos aparecen su dimensión cultural y natural. También se aborda su importancia productiva para las comunidades.
La producción audiovisual recupera parte de la historia del metepantle. Además, muestra los conocimientos que han permitido mantenerlo durante generaciones.
El relato coloca a campesinas y campesinos como protagonistas. Son quienes han conservado las prácticas y conocimientos asociados con el sistema.
Así, la producción busca acercar esta herencia a nuevos públicos. También permite mostrar fuera del estado una parte de la identidad agrícola tlaxcalteca.
El reconocimiento internacional representa otro capítulo de esa historia. Sin embargo, para quienes impulsan su conservación, el reto comienza después de obtenerlo.
Reconocer a quienes lo conservan
Durante el evento también se reconoció el trabajo de las personas del campo. Productoras y productores recibieron distinciones por su participación en la investigación.
Rivera señaló que son ellas y ellos quienes hicieron posible la conservación. Sus conocimientos permitieron que el sistema llegara hasta el presente.
“Hoy tenemos que rendir tributo a nuestra tierra”, afirmó. Pero también destacó a quienes trabajan diariamente en ella.
La defensa del patrimonio agrícola, en este sentido, comienza con las comunidades. Son sus integrantes quienes mantienen prácticas que forman parte de la memoria colectiva.
Además, el acto permitió reconocer otras iniciativas relacionadas con el campo. Entre ellas estuvieron acciones vinculadas con alimentación saludable y protección del maíz.
También se destacó la defensa de saberes y recursos de los pueblos. Estos temas forman parte de una agenda relacionada con la soberanía alimentaria.
El reto es mantenerlo vivo
Un patrimonio hacia el futuro
La presentación del documental dejó planteado un desafío. El reconocimiento internacional debe traducirse en acciones para conservar el sistema.
Para Rivera, eso implica respaldar a quienes trabajan la tierra. También significa generar condiciones para que las nuevas generaciones conozcan estas prácticas.
El anuncio de la escuela forma parte de esa estrategia. Su apertura busca crear un espacio para aprender sobre el maguey y el sistema agrícola.
Asimismo, pretende fortalecer conocimientos relacionados con el manejo sustentable. Con ello, la tradición puede mantenerse vinculada con nuevas necesidades del campo.
El reto no consiste solamente en preservar una técnica. También implica mantener una relación cultural con el territorio.
Cada parcela conserva parte de esa historia. Cada productor y productora representa, además, un eslabón de una cadena de conocimientos.
Por eso, el patrimonio agrícola no puede entenderse únicamente desde sus características productivas. También debe observarse desde las personas que lo mantienen.
“El metepantle vive en las manos de nuestro campo y debe florecer en las nuevas generaciones”, sostuvo Rivera.
La frase resume el desafío planteado durante la presentación. El reconocimiento de la FAO representa un punto de llegada, pero también abre una nueva etapa.
Ahora, la conservación dependerá de la transmisión de conocimientos. También de las condiciones que permitan a las comunidades continuar trabajando la tierra.
Para Tlaxcala, el sistema representa una parte de su memoria agrícola. Su permanencia también está relacionada con la identidad y la alimentación de sus comunidades.
“Cuando defendemos nuestra tierra, defendemos nuestra historia, nuestra identidad y nuestra soberanía”, concluyó Rivera.
Metepantle representa memoria, alimento e identidad para Tlaxcala, afirmó Ana Lilia Rivera durante la presentación de un documental dedicado a este sistema agrícola.
Un patrimonio que sigue vivo
Metepantle es memoria viva del campo tlaxcalteca. También representa identidad, alimentación y raíces.
Así lo señaló Ana Lilia Rivera Rivera durante la presentación del documental “Ancestral Metepantle. Un regalo de Tlaxcala para el mundo”.
La senadora con licencia reconoció el trabajo de campesinas y campesinos. Sus conocimientos han permitido conservar este sistema agrícola durante generaciones.
Además, destacó que detrás de cada parcela existe una historia. También hay saberes transmitidos entre familias del campo.
El sistema combina prácticas agrícolas tradicionales. A la vez, mantiene una relación estrecha entre la tierra, el maguey y la producción.
Por ello, Rivera planteó que preservar esta herencia requiere involucrar a las nuevas generaciones. El objetivo es evitar que los conocimientos acumulados durante siglos desaparezcan.
La labor del campo
Durante el acto se entregaron reconocimientos. Los recibieron productoras y productores agrícolas que participaron en el trabajo de investigación.
Ese esfuerzo permitió documentar parte de la riqueza del sistema. También contribuyó al reconocimiento internacional obtenido por Tlaxcala.
La investigación permitió visibilizar conocimientos campesinos. Asimismo, mostró la importancia cultural y productiva de este modelo agrícola.
Rivera destacó especialmente a las mujeres del campo. Su participación ha sido fundamental en la transmisión de conocimientos.
También reconoció a los hombres que mantienen estas prácticas. Todos forman parte de una historia agrícola que continúa vigente.
Reconocimiento internacional
Un sistema reconocido por la FAO
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura reconoció el metepantle.
La distinción corresponde al Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial. Con ello, este modelo agrícola tlaxcalteca obtuvo reconocimiento internacional.
El reconocimiento destaca sistemas agrícolas tradicionales. Estos conservan conocimientos, biodiversidad y prácticas desarrolladas por comunidades rurales.
En Tlaxcala, el metepantle mantiene una relación directa con el maguey. También con el manejo de la tierra y la producción de alimentos.
Para Rivera, el reconocimiento internacional no debe convertirse únicamente en un motivo de celebración. También implica una responsabilidad con quienes mantienen vivo el sistema.
“No puede quedarse solamente en un reconocimiento”, expresó. A su juicio, el siguiente paso debe ser fortalecer al campo y a sus comunidades.
Tierra, alimentación y soberanía
La senadora con licencia relacionó la defensa del sistema con la alimentación. También la vinculó con la protección de las raíces culturales.
Defender la tierra, afirmó, significa proteger una parte de la identidad. Además, representa conservar la posibilidad de producir alimentos desde el territorio.
En ese sentido, el metepantle adquiere una dimensión que va más allá de la agricultura. Se convierte también en un elemento de identidad colectiva.
La relación con el maguey ocupa un lugar central. Esta planta forma parte de los paisajes agrícolas y de diversos saberes tradicionales de Tlaxcala.
Por ello, conservar los conocimientos asociados al sistema resulta relevante. Sobre todo, ante los cambios que enfrenta actualmente el campo.
Preparan escuela para preservar saberes
Una nueva generación de productores
Durante la presentación también se anunció un nuevo proyecto. Se trata de la Escuela para el Manejo Sustentable del Maguey y del Sistema Metepantle.
La iniciativa contempla la participación de investigadores. Entre ellos están especialistas de la Universidad Autónoma Chapingo.
También participarán investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana. El proyecto busca vincular conocimiento académico y saberes del campo.
La inauguración está prevista para el 29 de septiembre. Su propósito será fortalecer y transmitir conocimientos relacionados con el maguey y la tierra.
Además, la escuela pretende recuperar prácticas tradicionales. El objetivo es que puedan mantenerse y adaptarse para las nuevas generaciones.
La formación también podría contribuir a fortalecer el manejo sustentable. De esta manera, el conocimiento tradicional puede dialogar con nuevas herramientas.
Transmitir conocimientos del campo
La transmisión generacional representa uno de los principales desafíos. Los conocimientos agrícolas tradicionales dependen, en buena medida, de quienes los practican y enseñan.
Por ello, la creación de un espacio especializado busca reforzar ese proceso. También pretende acercar a jóvenes a los saberes vinculados con el territorio.
Rivera sostuvo que el sistema no debe desaparecer. Su permanencia, señaló, depende de mantener viva la relación entre tierra, alimentación y comunidad.
“El metepantle no puede morir”, afirmó. Para la senadora con licencia, su conservación implica preservar parte de la historia tlaxcalteca.
La enseñanza será así otro mecanismo de conservación. No solamente se busca documentar el conocimiento, sino mantenerlo en práctica.
El documental muestra la riqueza de Tlaxcala
Historia, campo y cultura
El documental presentado durante el acto muestra distintos elementos relacionados con el sistema agrícola.
Entre ellos aparecen su dimensión cultural y natural. También se aborda su importancia productiva para las comunidades.
La producción audiovisual recupera parte de la historia del metepantle. Además, muestra los conocimientos que han permitido mantenerlo durante generaciones.
El relato coloca a campesinas y campesinos como protagonistas. Son quienes han conservado las prácticas y conocimientos asociados con el sistema.
Así, la producción busca acercar esta herencia a nuevos públicos. También permite mostrar fuera del estado una parte de la identidad agrícola tlaxcalteca.
El reconocimiento internacional representa otro capítulo de esa historia. Sin embargo, para quienes impulsan su conservación, el reto comienza después de obtenerlo.
Reconocer a quienes lo conservan
Durante el evento también se reconoció el trabajo de las personas del campo. Productoras y productores recibieron distinciones por su participación en la investigación.
Rivera señaló que son ellas y ellos quienes hicieron posible la conservación. Sus conocimientos permitieron que el sistema llegara hasta el presente.
“Hoy tenemos que rendir tributo a nuestra tierra”, afirmó. Pero también destacó a quienes trabajan diariamente en ella.
La defensa del patrimonio agrícola, en este sentido, comienza con las comunidades. Son sus integrantes quienes mantienen prácticas que forman parte de la memoria colectiva.
Además, el acto permitió reconocer otras iniciativas relacionadas con el campo. Entre ellas estuvieron acciones vinculadas con alimentación saludable y protección del maíz.
También se destacó la defensa de saberes y recursos de los pueblos. Estos temas forman parte de una agenda relacionada con la soberanía alimentaria.
El reto es mantenerlo vivo
Un patrimonio hacia el futuro
La presentación del documental dejó planteado un desafío. El reconocimiento internacional debe traducirse en acciones para conservar el sistema.
Para Rivera, eso implica respaldar a quienes trabajan la tierra. También significa generar condiciones para que las nuevas generaciones conozcan estas prácticas.
El anuncio de la escuela forma parte de esa estrategia. Su apertura busca crear un espacio para aprender sobre el maguey y el sistema agrícola.
Asimismo, pretende fortalecer conocimientos relacionados con el manejo sustentable. Con ello, la tradición puede mantenerse vinculada con nuevas necesidades del campo.
El reto no consiste solamente en preservar una técnica. También implica mantener una relación cultural con el territorio.
Cada parcela conserva parte de esa historia. Cada productor y productora representa, además, un eslabón de una cadena de conocimientos.
Por eso, el patrimonio agrícola no puede entenderse únicamente desde sus características productivas. También debe observarse desde las personas que lo mantienen.
“El metepantle vive en las manos de nuestro campo y debe florecer en las nuevas generaciones”, sostuvo Rivera.
La frase resume el desafío planteado durante la presentación. El reconocimiento de la FAO representa un punto de llegada, pero también abre una nueva etapa.
Ahora, la conservación dependerá de la transmisión de conocimientos. También de las condiciones que permitan a las comunidades continuar trabajando la tierra.
Para Tlaxcala, el sistema representa una parte de su memoria agrícola. Su permanencia también está relacionada con la identidad y la alimentación de sus comunidades.
“Cuando defendemos nuestra tierra, defendemos nuestra historia, nuestra identidad y nuestra soberanía”, concluyó Rivera.



