Llama obispo de Tlaxcala a construir comunidades más humanas

El Mensaje del obispo de Tlaxcala marcó el inicio del nuevo año con una reflexión centrada en la confianza, la esperanza y la fortaleza emocional, durante la eucaristía de Año Nuevo celebrada en el santuario de Ocotlán, donde el obispo de Tlaxcala, Monseñor Julio César Salcedo Aquino, dirigió un mensaje orientado a enfrentar los retos personales y sociales desde una actitud positiva y solidaria.

Ante decenas de asistentes, el obispo destacó la importancia de iniciar el año sin miedo, reconociendo que la sociedad enfrenta escenarios complejos como la inseguridad, la violencia y la incertidumbre económica, pero subrayando que es posible avanzar si se fortalece la confianza colectiva y el acompañamiento mutuo.

Un llamado a comenzar con confianza y ánimo

Durante su intervención, el prelado explicó que el inicio de año representa una oportunidad para replantear la manera en que se afrontan las dificultades cotidianas, tomando como referencia la actitud de María, presentada como un símbolo de escucha, fortaleza interior y capacidad de asumir responsabilidades con convicción.

Señaló que la felicidad, entendida como equilibrio y paz interior, surge cuando las personas confían en que los procesos de la vida pueden tener sentido, aun cuando las circunstancias no sean favorables.

Asimismo, invitó a valorar la importancia de mantener una actitud de ánimo y apertura ante los cambios que inevitablemente trae cada nuevo ciclo.

Una invitación a enfrentar el miedo con serenidad


El obispo enfatizó que uno de los mensajes centrales de su reflexión fue la necesidad de no permitir que el miedo paralice las decisiones personales y colectivas, especialmente en un contexto marcado por tensiones sociales y preocupaciones constantes.

Explicó que asumir la vida con serenidad no significa ignorar los problemas, sino reconocerlos con madurez, buscando soluciones desde la cooperación, la empatía y la responsabilidad compartida.

En este sentido, insistió en que la confianza es una herramienta clave para fortalecer la estabilidad emocional y social.

María como referencia de acompañamiento en momentos difíciles

Monseñor Julio César Salcedo Aquino utilizó la figura de María como una referencia simbólica de acompañamiento y fidelidad en situaciones de dolor, comparando su presencia al pie de la cruz con la realidad de miles de familias que hoy enfrentan enfermedad, pérdida o crisis económicas.

Indicó que muchas personas viven diariamente escenarios similares, permaneciendo al lado de sus seres queridos con compromiso, paciencia y amor, aun cuando el cansancio y la incertidumbre se hacen presentes.
Destacó que esa capacidad de permanecer y sostener al otro es una de las mayores fortalezas humanas.

Confianza que impulsa cambios positivos

El mensaje concluyó con una reflexión sobre la importancia de actuar con confianza y compromiso, recordando que los cambios positivos comienzan con decisiones personales que, al sumarse, generan transformaciones sociales.
Finalmente, el obispo llamó a iniciar el año fortaleciendo valores como la solidaridad, la responsabilidad y el respeto, como base para construir comunidades más estables y humanas.