Muéganos Martínez, calidad y sabor con 140 años de tradición en Huamantla

Muéganos Martínez conserva desde hace más de 140 años una receta artesanal que ha convertido este dulce típico en uno de los más representativos de Huamantla y de Tlaxcala.

La historia de este negocio familiar comenzó hace más de un siglo y continúa vigente gracias al trabajo de varias generaciones que han mantenido intacta la receta original. Actualmente, Alfredo Martínez representa la cuarta generación de una familia panadera que ha dedicado su vida a preservar la elaboración tradicional de los muéganos.

Una tradición familiar que nació hace más de un siglo

Alfredo Martínez explicó que la historia del negocio comenzó con su bisabuelo, quien heredó la receta que hasta la fecha sigue utilizándose sin modificaciones.

Recordó que desde muy pequeño acompañaba a su madre a vender muéganos durante la Semana Santa, principalmente en las iglesias, cuando apenas existían un par de puestos dedicados a comercializar este dulce tradicional.

Con el paso de los años la demanda aumentó y aparecieron nuevos productores. Sin embargo, la familia decidió conservar la venta únicamente desde su establecimiento, privilegiando la atención directa a sus clientes y el control de la calidad.

Una herencia que sigue viva

Martínez destacó que numerosos productores actuales aprendieron el oficio gracias a las enseñanzas de su abuelo y de su padre, quienes formaron durante décadas a diversos ayudantes que posteriormente iniciaron sus propios negocios.

Además, señaló que actualmente uno de sus hijos participa activamente en la elaboración del producto, lo que garantiza la continuidad de una tradición que ha logrado mantenerse vigente durante cuatro generaciones.

Elaboración completamente artesanal

El proceso comienza con ingredientes sencillos, pero cuidadosamente seleccionados. Para preparar cada pieza utilizan harina, manteca de cerdo, agua, sal, anís, piloncillo, oblea y canela.

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Después de preparar la masa, esta se trabaja completamente a mano hasta formar finos hilos que posteriormente se acomodan cuidadosamente sobre charolas.

Enseguida las piezas ingresan al horno, donde el tiempo y la temperatura requieren una vigilancia permanente para evitar que la manteca adquiera un sabor amargo que altere la calidad del producto.

Posteriormente inicia una de las etapas más importantes: el enmielado. Cada pieza recibe manualmente un baño de piloncillo caliente.

Alfredo Martínez explicó que la temperatura exacta de la miel resulta fundamental para lograr que los muéganos queden perfectamente unidos y no se rompan al momento de cortarlos.

Finalmente, las piezas se colocan sobre una oblea, se espolvorean con canela molida y posteriormente se cortan para su venta.

Un producto que llega a visitantes de todo México

Además de recibir clientes provenientes de distintos estados del país, Alfredo Martínez ha compartido esta tradición mediante talleres donde explica el proceso artesanal de elaboración.

Asimismo, turistas nacionales y extranjeros, han visitado el establecimiento para conocer de cerca cada una de las etapas que permiten elaborar este dulce típico de Huamantla.

Gracias al cuidado durante su preparación, el productor fabrica varias veces por semana para ofrecer siempre producto fresco. Además, explicó que, si se almacena correctamente, el dulce puede conservarse en buenas condiciones durante varios meses sin perder su calidad ni su sabor característico.

Después de más de 140 años de historia, la familia Martínez continúa demostrando que la combinación entre tradición, experiencia y trabajo artesanal sigue siendo el principal ingrediente para mantener vigente uno de los dulces más representativos de Tlaxcala.

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