Bienestar animal en Tlaxcala enfrenta una crisis estructural

Bienestar animal en Tlaxcala enfrenta una alerta pública luego de la crisis evidenciada en el Refugio Franciscano, de acuerdo con un comunicado emitido por el Observatorio Ciudadano de Protección Animal (OCPA), el cual advierte que esta situación refleja fallas estructurales profundas derivadas de la ausencia de respaldo institucional, recursos suficientes y aplicación efectiva de la ley.

El OCPA señaló que el colapso del refugio no debe entenderse como un hecho aislado ni como una responsabilidad individual, sino como la consecuencia directa de un modelo insostenible que ha operado durante años sin supervisión constante, sin presupuesto público asignado y sin una política integral de protección animal.

En el comunicado, el organismo ciudadano subrayó que el bienestar de los animales no puede garantizarse únicamente mediante espacios físicos o actos de buena voluntad, ya que requiere planeación gubernamental, personal capacitado, vigilancia permanente y cumplimiento real del marco legal vigente.

Cuando estos elementos no existen o se aplican de forma parcial, el deterioro de los refugios y programas de protección resulta previsible, generando escenarios de colapso que afectan tanto a los animales como a la comunidad.

Crisis estructural del bienestar animal

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano de Protección Animal, la protección animal implica una responsabilidad pública que va más allá de la existencia de instalaciones adecuadas, pues también demanda supervisión institucional constante, mecanismos de control y recursos humanos especializados.

La falta de presupuesto suficiente y de seguimiento por parte de las autoridades genera un riesgo estructural permanente, por lo que la omisión institucional se convierte en uno de los principales factores que agravan la problemática en Tlaxcala.

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Además, la ausencia de inspecciones periódicas y de controles administrativos efectivos deja a refugios y personas protectoras operando sin respaldo legal, lo que incrementa su vulnerabilidad ante emergencias o crisis sanitarias.

Abandono y falta de prevención

El comunicado del OCPA identifica que el abandono animal tiene su origen principal en la irresponsabilidad de tutores, situación que se ve agravada por la falta de políticas públicas efectivas de prevención, particularmente en materia de esterilización.

La escasa implementación de campañas permanentes de control reproductivo provoca una reproducción indiscriminada, lo que incrementa de manera constante el número de animales en situación de calle y, en consecuencia, la saturación de refugios.

Sin estrategias preventivas sostenidas, el problema se intensifica año con año, mientras que la falta de sanciones efectivas refuerza la impunidad y perpetúa el ciclo de abandono.

Vacíos legales y omisiones oficiales

El Observatorio recordó que en Tlaxcala existen disposiciones legales orientadas al control de poblaciones caninas, sin embargo, su aplicación ha sido prácticamente nula debido a la ausencia del Reglamento de la Ley de Bienestar Animal.

Este vacío normativo impide una operación coordinada entre dependencias estatales, municipales y ayuntamientos, lo que limita la atención integral de la problemática y debilita cualquier intento de política pública efectiva.

El incumplimiento de obligaciones por parte de las autoridades ha generado un abandono administrativo prolongado que afecta directamente a los animales y que también tiene repercusiones en la salud pública y la convivencia social.

Refugios saturados y carga social

Ante esta omisión institucional, la carga de la protección animal ha recaído de manera desproporcionada en personas protectoras y refugios, quienes realizan rescates solidarios sin apoyo financiero, jurídico ni operativo por parte del Estado.

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Los refugios operan bajo una presión constante, con recursos limitados y una demanda creciente, situación que los coloca en un estado permanente de vulnerabilidad y desgaste.

El OCPA subrayó que este esfuerzo ciudadano no puede ni debe sustituir la responsabilidad del Estado, aunque en la práctica se ha convertido en la única respuesta activa frente al abandono animal.

La crisis del Refugio Franciscano evidenció esta desigualdad estructural y puso en evidencia la fragilidad del modelo actual de protección animal en la entidad.

Riesgo de repetición de la crisis

El comunicado advierte que, si no se realizan cambios estructurales inmediatos y conforme a la ley, existe un riesgo real de que se repitan crisis similares en otros refugios del estado.

Cada espacio de resguardo opera al límite de su capacidad física y financiera, además de carecer de respaldo institucional para enfrentar situaciones extraordinarias.

La omisión gubernamental multiplica los efectos negativos y mantiene un escenario de riesgo constante, por lo que resulta indispensable una intervención inmediata.

Urgencia de una política integral

El Observatorio Ciudadano de Protección Animal destacó que una política efectiva debe contemplar presupuesto asignado, reglamentos operativos, sanciones reales y campañas permanentes de esterilización y concientización.

Asimismo, la supervisión institucional debe ser constante, transparente y verificable, con el objetivo de prevenir crisis antes de que ocurran.

El cumplimiento estricto de la ley es clave para revertir el escenario actual, ya que de lo contrario la problemática continuará creciendo de forma descontrolada.

Llamado a la responsabilidad pública

El OCPA enfatizó que la protección animal es una obligación legal y ética que no puede seguir delegándose únicamente a la sociedad civil organizada.

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Las autoridades estatales y municipales deben asumir plenamente su responsabilidad y actuar conforme al marco jurídico vigente, garantizando acciones preventivas y sostenibles.

La crisis actual representa una oportunidad para corregir omisiones históricas y fortalecer la política pública en la materia, ya que ignorarla implicaría repetir errores graves.

Finalmente, el organismo señaló que atender esta problemática no solo protege a los animales, sino que también fortalece el estado de derecho y la convivencia social.