El Arte textil en Tlaxcala puede encontrarse en nuevas formas de creación, como las que desarrolla Ana Rosa Díaz originaria de Guadalupe Ixcotla, Chiautempan.
Actualmente estudia la Licenciatura en Arte Textil en la Escuela de Arte de Tlaxcala y desarrolla su producción a partir de textiles, plantas y tintes naturales, materiales que utiliza tanto en piezas tradicionales como en propuestas contemporáneas.
Entre sus creaciones se encuentran huipiles, gabanes, enredos, crop tops y blusas, además de la exitosa capa murciélago, una pieza tradicional que ha trabajado durante varios años. Sin embargo, su producción también se ha extendido hacia las piezas de pared, donde explora otras posibilidades para las fibras y los tejidos.
De la célula al universo
Una de sus obras actuales lleva por nombre De la célula al universo y mide aproximadamente dos metros y medio. La pieza está construida con aros en los que se encuentran entretejidas y enredadas hebras de lana y otras fibras naturales.
La composición representa una célula, aunque su gran dimensión también permite representar el universo. De esta manera, los hilos adquieren una presencia distinta y forman parte de una propuesta que, según la propia creadora, ha llamado la atención de quienes han podido observarla.
El color como una forma de expresión
La naturaleza, los sueños y los colores son las principales fuentes de inspiración para Ana Rosa Díaz. Su relación con el color también está vinculada con experiencias personales y con la manera en que encuentra belleza después de momentos difíciles.
“Esa chispa de luz, de colores” es lo que, explica, inspira constantemente su obra. Por ello, sus piezas buscan mantener una presencia colorida y recuperar una experiencia artística que considera necesaria en la vida cotidiana.
Volver a mirar el arte
Para la creadora, acercarse a una pieza implica ir más allá de observar si algo es bonito. Su propuesta es abrir el panorama hacia lo que pueden hacer sentir los materiales, desde los hilos hasta el barro o el totomoxtle.
También considera importante acercarse a las artesanas, artesanos y artistas para conocer su trabajo y consumir lo local. Desde esa perspectiva, una pieza puede ser también una experiencia.
La misma idea está presente en su reflexión sobre la ropa y el color. Ana Rosa propone volver a utilizar aquellas prendas coloridas que permanecen guardadas y recuperar, mediante ellas, una forma de expresión que permita sonreír, cantar y sentirse mejor.
El trabajo detrás de cada pieza
El tiempo de elaboración también forma parte del valor de sus creaciones. Algunas piezas de pared y obras de arte pueden requerir alrededor de 50 horas de producción, mientras que los trabajos realizados en telar de cintura demandan un proceso considerable.
Sus piezas tienen precios que van desde los 300 o 400 pesos, mientras que algunas prendas se encuentran entre 800 y 1,000 pesos. En el caso de piezas de mayor elaboración, los costos pueden alcanzar hasta los 2,500 pesos.
Además de producir, la creadora ofrece asesoría para quienes adquieren sus obras. Les orienta sobre el lugar adecuado para colocarlas, la manera de montarlas y los cuidados necesarios, especialmente en las piezas de lana teñidas, cuyos colores pueden degradarse con la exposición al sol.
Crear desde Guadalupe Ixcotla
Ana Rosa Díaz mantiene su taller en Guadalupe Ixcotla y también desarrolla parte de su trabajo en la Escuela de Arte de Tlaxcala. A través de Instagram, bajo el nombre Viento en Espiral, puede establecer contacto con personas interesadas en conocer o adquirir sus piezas.
También recibe encargos y puede explorar nuevas propuestas a partir de las ideas de quienes buscan una creación especial.
Su trabajo continúa así entre fibras, tintes naturales y colores, mientras mantiene una búsqueda que parte de los textiles y se abre hacia otras posibilidades. En ese recorrido, la creadora propone algo más que observar una pieza: invita a experimentar el arte y a recuperar el color como parte de la vida cotidiana.