
Áthomo nace en Tlaxcala con el objetivo de acercar la ciencia biológica y social a poblaciones LGBTIQ+ desde una perspectiva incluyente, rigurosa y libre de estigmas, marcando un paso relevante en la forma en que el conocimiento se comunica y se construye en espacios públicos.
La plataforma fue presentada durante los Diálogos Circulares organizados por la Coordinación de Comunicación del Gobierno del Estado, donde se destacó la urgencia de transformar la divulgación científica en un ejercicio más abierto, participativo y representativo de la diversidad social que caracteriza a México.
Una ciencia construida desde la diversidad
La Oficina de Atención a la Diversidad Sexual de la Secretaría de Cultura de Tlaxcala subrayó que es fundamental acercar contenidos de ciencia biológica y social a poblaciones LGBTIQ+ con un enfoque incluyente y libre de prejuicios, especialmente si se considera que durante décadas la diversidad sexual fue tratada desde marcos patologizantes y excluyentes dentro del ámbito académico y científico.
Durante el encuentro realizado en el auditorio “Trinidad Sánchez Santos”, Adil Aranzuvia Juárez Angulo destacó que la ciencia no es un espacio neutral aislado de la realidad social, sino un campo que también se construye desde experiencias diversas, por lo que abrir espacios donde las voces históricamente marginadas puedan participar activamente resulta clave para generar conciencia colectiva y diálogo informado.
Divulgación científica incluyente y sin prejuicios
El proyecto fue presentado por José Manuel López Vásquez como una iniciativa de la sociedad civil que apuesta por comunicar ciencia con lenguaje claro, verificable y contextualizado, poniendo en el centro a la comunidad LGBTIQ+ no como objeto de análisis, sino como protagonista en la construcción y transmisión del conocimiento.
De acuerdo con datos del INEGI, 5.1 por ciento de la población mexicana mayor de 15 años se identifica como LGBTI+, según la ENDOSIG 2021, cifra que evidencia la necesidad de generar contenidos científicos que dialoguen con esta diversidad de manera directa, respetuosa y fundamentada en evidencia.
Antecedentes históricos y transformación científica
La relación entre diversidad sexual y ciencia ha atravesado procesos complejos que muestran cómo el conocimiento evoluciona con el tiempo. En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual diagnóstico, marcando un cambio histórico en la comprensión médica y psicológica de la orientación sexual.
Posteriormente, en 1990, la Organización Mundial de la Salud dejó de clasificar la homosexualidad como enfermedad, consolidando un avance internacional en materia de derechos y reconocimiento. Más recientemente, la llamada “incongruencia de género” fue trasladada en la ICD-11 de la categoría de trastornos mentales a la de salud sexual, lo que refleja una actualización conceptual basada en evidencia científica y derechos humanos.
Estos antecedentes demuestran que la ciencia puede cambiar y corregirse; sin embargo, también subrayan la importancia de contar con proyectos que acompañen esos cambios desde la divulgación pública, utilizando un lenguaje contextualizado que evite reproducir estigmas o narrativas excluyentes.
Nada sobre nosotros sin nosotros
La propuesta retoma el principio “Nothing about us without us”, que reivindica la participación directa de las personas involucradas en los procesos que les afectan, y lo adapta al terreno de la divulgación científica para asegurar que la comunidad LGBTIQ+ tenga voz activa en la producción y circulación del conocimiento.
Este enfoque no solo busca informar, sino también generar identificación, referentes positivos y conversación pública con contexto, lo que puede contribuir a que más jóvenes se sientan parte de los espacios científicos y académicos.
Educación, acoso y brechas en STEM
El diagnóstico que impulsa la plataforma parte de la experiencia escolar y profesional de personas LGBTIQ+. Según datos citados de la UNESCO, 75 por ciento del estudiantado LGBTI reporta haber sufrido acoso verbal, 66 por ciento de estudiantes trans enfrenta agresiones, 61 por ciento reconoce bullying homofóbico en su escuela y 92 por ciento ha recibido insultos relacionados con estereotipos de género, cifras que evidencian un entorno adverso que limita el desarrollo pleno del talento.
En consecuencia, la menor presencia de personas diversas en áreas científicas no responde a falta de capacidad, sino a contextos que expulsan, silencian o desmotivan. En el ámbito profesional, una de cada tres personas LGBTQ+ en áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas reporta exclusión social en el trabajo, además de existir una probabilidad cercana al 30 por ciento mayor de haber vivido acoso en el último año.
Estrategia digital y construcción de comunidad
Frente a este panorama, la estrategia inicial contempla el uso de redes sociales como espacio principal de difusión, entendiendo que en estos entornos se construyen hoy muchas de las conversaciones públicas y se comparten referentes culturales y académicos.
A través de infografías, cápsulas breves y colaboraciones con voces expertas, la iniciativa busca ofrecer contenidos accesibles sin sacrificar rigor científico, promoviendo una comunicación responsable que conecte especialmente con quienes históricamente no se han sentido parte de los espacios científicos.
A mediano plazo, el objetivo es consolidar un colectivo que articule una red de colaboración entre docentes, investigadores, estudiantes y activistas interesados en comunicar ciencia desde un lenguaje que no reproduzca estigmas y que contribuya a una cultura más abierta y representativa.
Finalmente, se extendió la invitación a instituciones educativas, colectivos y población en general a sumarse a esta propuesta que apuesta por una ciencia más inclusiva, participativa y construida desde la diversidad.



