Consumo elevado de sal, factor de riesgo para hipertensión y problemas en corazón

  • Ingerirla en cantidades recomendadas favorece la adecuada función de los músculos y del corazón.
  • Exceder su consumo genera sobrepeso y padecimientos cardíacos.

La sal (sodio) es necesaria para el buen funcionamiento del organismo, en la dieta diaria, es útil en el mantenimiento de la presión de la sangre y de los fluidos extracelulares, informó la licenciada Xóchitl Juárez Guzmán, coordinadora de Nutrición, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Tlaxcala.

Detalló que al exceder su consumo, se convierte en un factor de riesgo para desarrollar hipertensión arterial, problemas en el corazón como: insuficiencia cardiaca e infartos, accidente cerebrovascular (hemorragia), daño en riñones que lleva a insuficiencia renal e incluso la posibilidad de presentar cáncer gástrico o colorrectal.

“Algunos estudios a nivel mundial, determinan que cada año podrían evitarse 2.5 millones de defunciones si el consumo de sal se reduce al nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de cinco gramos de sal al día, lo que equivale a una cucharada cafetera, pero algunas personas llegan a consumir hasta 11 gramos”, subrayó la nutrióloga.

El consumo habitual de sal en exceso puede parecer inofensivo, pero se asocia a diversos riesgos para la salud que causa muertes prematuras, puede ocasionar retención de líquidos, lo que conlleva aumento de peso; esto obliga al hígado, riñones y corazón a trabajar por encima de sus niveles normales y tiene repercusiones importantes sobre el sistema cardiovascular.

“En los últimos años la dieta de la población ha cambiado, y se han ido incorporando cada vez más alimentos industrializados, ultraprocesados y comida rápida, con altas cantidades de sal como: las frituras, sopas instantáneas, repostería, quesos (cheddar, mozzarella, parmesano, añejo, manchego), carnes frías y embutidos, cereales, pizzas, hamburguesas, hot dog, entre otros; los cuales deben consumirse en menores cantidades, ya que no aportan algún beneficio nutricional”, precisó Juárez Guzmán.

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Recomendó incorporar estilos de vida saludable, que incluyan una dieta equilibrada y variada, reducida en sal, o sal marina no tratada y consumirla en menor proporción; consumir frutas, verduras, granos integrales, lácteos bajos en grasas y carnes magras; además de beber agua simple potable y realizar actividad física.

“La sal es vital para el correcto funcionamiento del organismo, pero debe consumirse en las cantidades recomendadas para una adecuada función de los músculos y del corazón; además también ayuda al cerebro a controlar los impulsos nerviosos; regula los fluidos extracelulares del cuerpo (las células necesitan agua para trabajar) y también mantiene el PH de la sangre en un balance entre ácido y alcalino”, puntualizó la especialista.

Generalmente, se han detectado otros factores que incrementan el consumo de sal, y estos se pueden dar al momento de cocinar alimentos en casa, ya que se utilizan sazonadores, aderezos y condimentos industrializados para potencializar o dar más sabor a la comida, pero estos contienen altas cantidades de sodio; otro factor es que al servir los alimentos, hay quienes sin probarlos les agregan sal, por lo que se recomienda retirar el salero de la mesa durante las comidas.

Es importante acudir a los módulos PrevenIMSS de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) que les corresponde, para recibir una orientación sobre las cantidades idóneas del consumo en sal de acuerdo con su peso, talla, edad y estilo de vida, principalmente si hay algún padecimiento crónico degenerativo como la hipertensión o alguna cardiopatía.