Urge crear programas de rescate de lenguas náhuatl y otomí en Tlaxcala

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Pese a que a nivel nacional el náhuatl y otomí aún no se encuentran en riesgo inmediato de desaparición, tan sólo en Tlaxcala estas dos lenguas se consideran en peligro de extinción debido a que ha disminuido de manera alarmante el número de hablantes.

Lo anterior se dio a conocer en la Secretaría de Cultura, donde se realizó la firma de convenio entre el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y la Secretaría de Asuntos Indígenas de Oaxaca, con el propósito de desarrollar dos programas para preservar y proteger las lenguas originarias.

Gregorio Regino, Director General del INALI, expuso que se busca desarrollar programas que, en primera, oficialicen las lenguas para hacerlas obligatorias, principalmente en escuelas, y que se salvaguarden a aquellas se encuentran en peligro de extinción.

Y es que en México existen 68 lenguas indígenas, de las cuales 37 poseen el mayor número de hablantes -que pese a ello no dejan de estar amenazadas-, mientras que las otras 31 restantes se consideran en riesgo de extinguirse.

Por ello se busca crear un fondo con aportación federal y de los estados, en la que se pretende sumar a los diferentes municipios, con lo cual generar recursos para la salvaguarda de las lenguas indígenas.

Refirió que en Tlaxcala es necesario crear políticas públicas que ayuden a proteger las dos lenguas originarias, el náhuatl y el otomí, pues pese a que poseen el mayor número de hablantes a nivel nacional, en Tlaxcala sí se encuentran en riesgo de desaparecer.

En este sentido hay que señalar que en México existen 68 pueblos indígenas que representan el 10 por ciento de la población total, es decir,  más de 11 millones de habitantes, de los cuales solo el 6.5 por ciento son hablantes de alguna lengua.

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A comparación de todo el país, en donde un millón 725 mil personas son hablantes del náhuatl y 307 mil del otomí, en Tlaxcala existen 86 mil indígenas de los cuales sólo 33 mil hablan el náhuatl, mientras que en el caso del otomí o hñahñú, tan sólo quedan 750 hablantes que se encuentran principalmente en el municipio de Ixtenco.

Imágen vía: Milenio

El director del INALI informó que a través de diferentes investigaciones se detectó la presencia cada vez más influyente del totonaca, una lengua migrante procedente de Veracruz y Puebla, y cuyo arraigo en la entidad muestra la necesidad de crear políticas para favorecer su prevalencia.

La principal razón por la que las lenguas originarias han sido desplazadas y olvidadas, según Gregorio Regino, es que a través de la historia han sido subordinadas, excluidas  y discriminadas –ya que la mayoría de las familias prefieren no transmitir su lenguaje materno a sus hijos para evitar que sean discriminados-.

 “Ha habido una política lingüística nacional de homogenizar, de castellanización, de considerar al español como la única lengua nacional, pese a que la ley dice que las lenguas indígenas también son nacionales y es una obligación de los estados y municipios tratarlas como tal”, explicó.

En la firma de convenio, estuvieron Eufrosina Cruz Mendoza, Secretaria de Asuntos Indígenas de Oaxaca y Natalia Toledo, Subsecretaria de la diversidad Cultural de la Secretaría Federal de Cultura.

Texto y Fotos: Melisa Ortega

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