Donaciones son indispensables en el Albergue para migrantes “La Sagrada Familia”

Con tan sólo 10 años de edad, este niño procedente de honduras viaja a EUA junto a su tío. Foto: Cámara Oscura // Jesús Alvarado Rodríguez

El albergue “La Sagrada Familia” abrió sus puertas a los migrantes centroamericanos en el año 2010. Desde entonces, mujeres, hombres y niños han encontrado reposo y alimento que sirve de consuelo en su larga travesía migratoria.

A lo largo de estos años el albergue ha podido adquirir los insumos necesarios para brindar la ayuda humanitaria gracias a donativos. Sergio Luna, director de este espacio, comenta que “cada vez más gente se ha sumado a las actividades del albergue, y eso se ve reflejado en el apoyo de escuelas, grupos comunitarios, grupos de parroquias y ciudadanos que se enteran por redes sociales”.  Asimismo el DIF municipal ocasionalmente envía víveres.

Una de las dificultades operacionales más frecuentes es cuando grupos grandes llegan al albergue, lo que provoca que la comida que en un principio se había preparado se vuelva insuficiente para cubrir la demanda de las personas recién ingresadas. A su vez se han presentado dificultades para pagar los servicios como agua y luz eléctrica.

El tiempo de estancia en la casa depende del estado de salud de cada migrante. En la imagen, un grupo de personas se divierte jugando fútbol al interior del albergue. Foto: Cámara Oscura // Jesús Alvarado Rodríguez

Respecto a la participación de instituciones estatales y federales, Sergio Luna comenta que hay una buena comunicación con la Comisión Estatal de Derechos Humanos, sin embargo hasta la fecha no se ha podido concretar el convenio que inicialmente propusieron como albergue. Dicho convenio no sólo busca recibir el apoyo con donativos, también desea coordinar acciones en materia de víctimas de delitos perpetrados durante el tránsito y estancia de los migrantes centroamericanos en territorio mexicano.

Parte de las actividades que el albergue ha implementado en coordinación con la CEDH han sido los talleres de capacitación a policías municipales, con los que se busca prevenir situaciones de discriminación. Aunque no se ha firmado ningún convenio, Sergio comenta que se ha avanzado en el tema. 

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En materia legal respecto a los derechos del migrante, el director del albergue menciona que en el 2016 se aprobó una ley, en la que se consideran más posibilidades para garantizar los derechos de los migrantes. Desafortunadamente es una ley que pese a que el poder legislativo aprobó, el ejecutivo no ha mostrado voluntad para implementarla argumentado falta de recursos.

Personal voluntario se encarga de apoyar en las tareas diarias del albergue. En la imagen, una mujer voluntariamente acudió a preparar los alimentos. Foto: Cámara Oscura // Jesús Alvarado Rodríguez.

Es importante mencionar que recientemente la Secretaría de Hacienda acreditó al albergue como donatario autorizado, lo que posibilita recibir donativos deducibles de impuestos. En ese contexto una famosa cadena de tiendas ha integrado al albergue a su programa de redondeo, el cual se pondrá en marcha en los próximos meses de octubre, noviembre y diciembre.  Con ese apoyo esperan mejorar la infraestructura en la casa del migrante.

En octubre este espacio cumplirá 8 años de servicio, en ese periodo no se ha dejado de brindar ayuda a las familias migrantes. Esto se debe en gran medida a todo el equipo de trabajo que soporta la labor. Todo el día hay gente responsable de actividades, y en la medida de lo posible buscan crear las posibilidades de generar ingresos para el personal. También hay un número importante de voluntarios los cuales no reciben ningún apoyo económico.

“La ayuda humanitaria impone muchos retos; médicos, legales y psicológicos, que requieren de profesionalización, es decir, estamos intentando pasar de la buena intención de los colaboradores hacia una buena voluntad profesionalizada”.

Texto y fotos: Jesús Alvarado Rodríguez

Una mujer procedente de Honduras posa para la foto frente a un mural que decora las paredes del patio del albergue «La Sagrada Familia». Foto: Cámara Oscura // Jesús Alvarado Rodríguez.