“Los Molinos de Santa Ana”, vestigios que aún prevalecen de pie en Tepeyanco

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Entre los caminos circundantes que atraviesan el municipio de Tepeyanco, se encuentra un pequeño paraje de escombros y ruinas, ocultas por el follaje provocado por las intensas lluvias que han caído sobre el estado de Tlaxcala.

La ex-hacienda “Los Molinos” y La “Antigua Capilla de Santa Ana”, son vestigios del esplendor arquitectónico de principios del siglo XVII, que yacen aún de pie sobre el camino real que conduce de Tepeyanco a Zacatelco.

Según el actual dueño de la Ex-hacienda, Tomás Mitre Aguayo, ésta era un antiguo molino de maíz y trigo que funcionaba con agua de un jagüey y poseía enormes rocas para moler dichos granos.

Mitre Aguayo relata que posterior a la Revolución, por decreto del presidente Díaz Ordaz, a los ricos les fueron quitadas sus tierras y los bienes fueron repartidos entre los pobladores de Tepeyanco.

Posteriormente, su padre, quién fue presidente de éste municipio, adquirió la propiedad con el dinero de la última comisión de la repartición de los bienes.

Así mismo, las tierras se fueron ocupando para la siembra de granos, pero con el paso del tiempo, y sin ningún apoyo de alguna institución pública, esta propiedad se ha ido deteriorando, puesto que se necesita un gran recurso económica –poco más de 50 millones de pesos- para poder restaurarla.

Mitre Aguayo, mencionó que es de su interés evitar el deterioro de la ex-hacienda, darle mantenimiento y explotar su potencial turístico para dar a conocer el lugar en todo el estado, sin embargo, y pese a múltiples peticiones y proyectos metidos a instituciones, esto no se ha podido concretar.

Tomás Mitre Aguayo. Foto: Cámara Oscura // Noemi López

Y es que incluso el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha dejado instrucciones específicas de cómo construir y sobre qué parte se puede intervenir la propiedad, pero no les dan el apoyo para poder mantenerla.

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“Tratamos de conservarlo, porque es algo que identifica a Tepeyanco”, concluyó don Tomás.

Mientras tanto, él hace uso de la propiedad los fines de semana para vender pulque y ofrecer carnitas a los viajeros que transitan por el camino real.

Por otro lado, él, junto con otros lugareños, relatan historias sobre gente que afirma haber visto a un jinete vestido de negro y sin rostro; hecho por el cuál muchos se aventuran a visitar la ex hacienda y la antigua capilla de noche.

Texto: Melisa Ortega

Fotografías: Neomi López // Alex Camargo // Melisa Ortega

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