Tradición, Sabor y Legado de las Roscas de Reyes en Tizatlán

Con una historia arraigada por generaciones, Luis Alberto Vázquez Jiménez, oriundo de San Esteban Tizatlán, ha forjado su legado desde pequeño, aprendiendo el arte de la elaboración de roscas de reyes de sus abuelos, originarios de San Juan Totolac.

Esta tradición familiar se centra en la elaboración artesanal de pan de fiesta, siendo las roscas de reyes su especialidad durante la temporada festiva. Comercializan su producto en ferias locales cada ocho días, desplegando un puesto portátil y creando pan de fiesta al instante en las festividades de los pueblos.

Durante la temporada de Reyes, la panadería de Luis Alberto produce alrededor de 150 roscas grandes, 200 medianas y 300 pequeñas, una labor que implica a aproximadamente siete personas, desde la creación hasta la venta.

 Los ingredientes clave son harina, levadura, azúcar, mantequilla, huevos, y leche, elementos que se combinan con dedicación para mantener viva una tradición que ha perdurado a lo largo de cuatro generaciones, además del exquisito sabor que proporciona el dulce de ate, el higo, la pasta de vainilla y chocolate y el azúcar glass.

Con un proceso de elaboración que abarca alrededor de un día, comenzando con las roscas pequeñas, luego las medianas y finalmente las grandes, su jornada laboral inicia aproximadamente a las 9 de la mañana. concluyendo por la tarde-noche.

La responsabilidad de mantener a su familia ha sido el motor detrás del arduo trabajo de Luis Alberto, transmitiendo la tradición heredada de sus abuelos maternos a sus propios hijos, quienes se suman al proceso preservando con orgullo la esencia artesanal y ganando cada vez más clientela.

La venta de estas delicias se realiza en la explanada del mercado Emilio Sánchez Piedras de la capital del estado, donde año con año, su esposa y su hermano se encarga de la comercialización. Además, ofrecen pizzas artesanales, con sabores que van desde la hawaiana hasta la mexicana, incluyendo opciones como pepperoni y champiñones, así como la venta de pan relleno de queso con zarzamora.

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Con precios que van desde los 75 pesos para las roscas pequeñas, 150 pesos para las medianas y 300 pesos para las grandes, también se comercializan desde su domicilio en Tizatlán. Los días más activos para esta panadería son el 5 y 6 de enero, días destacados en la celebración de la Rosca de Reyes, convirtiéndose así en una de las pocas panaderías de la localidad.

De igual forma, hace un llamado a apoyar el comercio local y a valorar el sabor casero de los productos, pues la herencia de sus abuelos y el compromiso con la tradición han convertido su labor no solo en un negocio, sino en un legado que trasciende generaciones, llevando la autenticidad y el sabor de lo artesanal a la comunidad de San Esteban Tizatlán.