Inauguran en Viena la exposición “Aztecas” un viaje al corazón del último gran imperio mesoamericano

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Viena, Austria. 14 de octubre 2020

Integrada por más de 200 obras de esta antigua civilización, la exposición “Aztecas” fue inaugurada en el Museo Etnográfico (Weltmuseum) de la ciudad de Viena, donde permanecerá durante seis meses.

Con dicha exposición, no sólo se podrá seguir el auge y caída del imperio México-Tenochtitlan, además este tipo de intercambios permiten refrendar los lazos de amistad y cooperación entre ambas naciones.

Lo anterior fue comentado por el embajador de México en Austria, Luis Javier Campuzano Piña, quien estuvo acompañado del ministro Federal de Asuntos Europeos e Internacionales de la República de Austria, Alexander Schallenberg, además de Sabine Haag, de la Asociación de Museos KHM (Kunsthistorisches Museum), y el titular del Museo Etnográfico de Viena, Christian Schicklgruber.

Con esta primera exposición se espera inaugurar “una nueva etapa de colaboración que permita el mayor intercambio de piezas arqueológicas y de obras de arte que están actualmente bajo la custodia de nuestros museos”, indicó Campuzano Piña.

Hizo hincapié en que la antigua civilización azteca aún guarda enigmas, entre ellos, su origen y el cómo lograron transformarse, en tan poco tiempo, de un pueblo errante en uno con avanzados conocimientos en arquitectura, matemáticas, astronomía y otras ciencias.

Sobre México-Tenochtitlan, la ciudad que fundarían en 1325 en el ombligo de un lago, el embajador Luis Javier Campuzano Piña abundó que los historiadores han estimado que su población pudo alcanzar los 230 mil habitantes, “lo que podría haber superado a Constantinopla y a París que, en ese entonces, tenía 185 mil”.

“Aztecas” mantiene la propuesta de su presentación anterior en el Museo Linden, en Sttutgart, Alemania. Asimismo, cuenta con un importante préstamo de obra por parte de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

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Al respecto, la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero, dijo que: “La exposición Aztecas, que sigue su recorrido por Europa, es muestra de la nueva política de cooperación y promoción cultural de México en el exterior”.

En entrevista, el coordinador nacional de Museos y Exposiciones (CNMyE) del INAH, Juan Manuel Garibay Barrera, destacó que los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo López Luján y Raúl Barrera Rodríguez, se han dado a la tarea de “resucitar” los vestigios del antiguo Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.

“Este proyecto museográfico presenta piezas de carácter selecto dentro de su contexto (…) La selección se presenta en un discurso que va del ambiente de la Cuenca de México, a donde llegaron los aztecas tras años de peregrinación desde un lugar llamado Aztlán, y poco a poco se va ciñendo hasta adentrarse en su centro ceremonial.

Tenemos más de 25 obras provenientes de los acervos del Museo Nacional de Antropología y casi 100 pertenecientes a las colecciones del Museo del Templo Mayor que, aunadas a las que resguardan los recintos europeos, integran una narrativa alrededor de la cosmogonía y la vida cotidiana de esta civilización, la cual tenía como dioses tutelares a Tláloc y Huitzilopochtli, representados en la pirámide doble del Templo Mayor”, expresó el funcionario mexicano.

“Aztecas desmitifica y quita un velo sobre la identidad guerrera y la actividad sacrificial de esta cultura, la cual a través de los ritos nutría al cosmos. Esta idea que tenían del universo, compuesto de rumbos y planos, donde además residían una serie de divinidades —muchas de ellas de carácter dual—, era sumamente profundo.

Esta muestra es un atisbo a esa complejidad que, incluso, los aztecas dejaban patente en sus cajas de ofrenda, superponiendo elementos variopintos: animales acuáticos y terrestres, minerales y materia orgánica”, puntualizó Garibay Barrera.

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La tercera y cuarta sección versan sobre los fundamentos económicos del imperio azteca, al igual que a la sociedad, así como al sistema de guerra, de conquista y de tributo. Mientras, el quinto apartado presenta la capital del imperio: México-Tenochtitlan, tanto su arquitectura, como piezas usadas por la élite en el ámbito palaciego.

Por último, Aztecas introduce al visitante en el Recinto Sagrado, compuesto por una serie de edificios dedicados a sus deidades. Dicha sala representa el punto culminante de la muestra, con excelentes piezas relacionadas a las ofrendas, al sacrificio y a la temática de vida y muerte.

Destacan máscaras-cráneo, esculturas en barro de gran formato como la que representa al dios de la muerte, Mictlantecuhtli; finas láminas de oro que simbolizan a la divinidad lunar, Coyolxauhqui; caracoles cortados y esgrafiados, cuchillos bifaciales de gran tamaño, copas policromadas, una escultura de atado de años y un cofre de piedra para ofrenda (tepetlacalli), entre otros inestimables objetos.

La exposición, cuya estancia en Europa concluirá en el Museo Volkenkunde, en Leiden, Holanda, a finales de 2021, cierra con un audiovisual que muestra diferentes aspectos de la herencia actual de la civilización mexica. Asimismo, se acompañada de un catálogo en coedición con el INAH, integrado por artículos de expertos mexicanos y extranjeros, que aportan a un mejor entendimiento de esta cultura e integran nuevos hallazgos de la arqueología.

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