El ferrocarril en Tlaxcala (1ª parte)

Armando Díaz De la Mora.

Era lógico que la primera línea del ferrocarril en la República Mexicana pasara por Tlaxcala. Apenas después de 8 años de su aparición a nivel mundial, México se propuso ponerse en la punta tecnológica del transporte en su etapa de formación como República.

En Gran Bretaña, se abre el servicio de lo que se ha considerado como el primer ferrocarril del mundo, se trató de la línea Stockton-Darlington, inaugurada el 27 de septiembre de 1825, más adelante, en 1827, se inauguró en Europa el primer ferrocarril continental y, probablemente, también el primero de largo recorrido del mundo ya que era un tramo de una línea de 130 kilómetros.

A pesar de que se usaba en las minas desde cuando menos el año 1735, el servicio al público para transporte de personas y mercancías se abrió en un pequeño tramo en el año de 1798.

En México, a pesar de las convulsiones sociales y el doloroso inicio de vida independiente (que duraría hasta 1876), muy pronto se propuso utilizar esta tecnología de punta para la época porque venía a revolucionar, pero sobre todo a propiciar una evolución en el transporte al pasar de carretas por caminos fangosos o endurecidos, en carretas tiradas por animales, a un sistema rápido, amplio, de una mayor capacidad de carga y de número de personas en cada viaje.

Sin duda, era una de las mejores propuestas de la administración pública por las implicaciones sociales y económicas para el país.

Así, en 1833 se presenta un primer informe de la propuesta para la primera línea de la República, que por razones evidentes tenía que orientarse a conectar la capital del país con el puerto de Veracruz porque Europa seguía siendo el principal destino de intercambio económico en ese momento. Una extensión iría a Acapulco para continuar con la Nao de la China.

En esta primera intención de crear el camino de fierro, no había otra, el paso más lógico era Tlaxcala, como, hay que acotarlo, había sido el paso desde el siglo XII del corredor teotihuacano, después el paso del altiplano central hacia la costa y sureste de los siglos XIII al XV y, a partir del siglo XVI, para conectar a tres continentes y ser paso del Camino de Tierra Adentro a Europa.

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Así, el documento señala que se pasará por Tlaxcala capital, con las variantes necesarias que la topografía requiera. Es muy llamativo que la primera intención fue la ciudad de Tlaxcala y no la de Puebla.

Después de 4 años, el 22 de agosto de 1837, como resultado ya de los estudios de trazado se autoriza la construcción del camino de fierro Ciudad de México – Veracruz, con un aspecto importante: No pasará por la ciudad de Puebla, por lo que en el artículo 8 se ordena la construcción de una estación para un ramal en el punto que se considere mejor. Será la Estación Apizaco.

La construcción de esta línea se va retrasando en demasía por las circunstancias del país, de hecho, será casi medio siglo para su inauguración que ocurre 30 años después de la primera instrucción para realizarla.

El 16 de marzo de 1857 se presenta otra propuesta, en el sentido de que la línea pase a través de los volcanes, lo que hoy conocemos como Paso de Cortés, teniendo un recorrido directo hacia la ciudad de Puebla y de ahí en línea recta al Puerto de Esperanza para iniciar el descenso hacia Veracruz. Una idea lógica, aunque en longitud el recorrido sería igual ya que en lugar de ser recto y plano por Otumba y la planicie tlaxcalteca hasta cerca de San Salvador el Seco, tendría que ser por el ascenso entre los volcanes, con mayor gasto de combustible y, seguramente, más tiempo. Este proyecto fue desechado en los siguientes meses, principalmente porque ya había un adelanto en el tendido de la línea por la salida norte de la capital del país.

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Para el 5 de abril de 1861 se expide una concesión que señala que se establezca la Estación para el ramal a Puebla en el lugar que ya ha sido determinado, es la Estación Apizaco. Aquí, me queda la interrogante si los Escandón solo cumplieron lo que ya estaba instruido o aportaron sus propias ideas o desde antes influyeron ellas. Motivo de una buena discusión argumentativa con el historiador Tony Arellano.

Dicho de paso, Apizaco no fue un azar porque hubo un campamento de trabajadores, fue el resultado de una necesidad y en el lugar ampliamente planificado.

Finalmente, el 21 de enero de 1867 miembros del gabinete de Maximiliano de Habsburgo harán el primer recorrido y la inauguración del tramo entre la capital de la República y la Estación Apizaco, en este momento solo con la Estación Guadalupe, por tratarse del punto de unión del Camino Real del año 1532 de la ciudad de Tlaxcala. Las estaciones Soltepec y Muñoz serán hasta la última década del siglo XIX ya en el gobierno de Cahuantzi cuando se construyan. Es de mencionar que en el mapa de 1881 de Grajales solo aparece Guadalupe y en el de 1908 de la Comisión Exploradora ya aparecen las otras dos mencionadas.

Para el 1 de marzo de 1866 se hace un informe en el que se señala “La extensión de la línea está fraccionada en 5 divisiones…2ª Otumba a Apizaco. 3ª Apizaco a Paso del Monte incluido el ramal a Puebla…hemos recibido suficiente material para toda la línea de México a Apizaco, 85 millas, y parte de él ya está colocado…no creemos que habrá dificultad que corran los trenes de México a Apizaco en principios de junio…”.

Esto representa un hito en la historia de México, lamentablemente no reconocido, se trata de la primera línea nacional de ferrocarril de la República, porque por primera ocasión el ferrocarril pasa por los Estados de México, Hidalgo y Tlaxcala, agregándose Ciudad de México. Los tramos de Veracruz solo estaban aún en esa entidad.

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El ramal hacia Puebla continúa su construcción y para el primero de junio de 1869 se inaugura el tramo que va de Apizaco a Chiautempan, en ese momento solo con las estaciones Santa Cruz Tlaxcala y San Bernardino, la primera como la de mayor importancia para el tramo. La mayor obra de este tramo será el puente de Santa Cruz Tlaxcala.

Sin duda, este tramo será en las próximas décadas detonante de la economía de la zona, con la instalación de fábricas como San Luis Apizaco, San Manuel, La Trinidad, La Estrella, Santa Elena (las cuales tendrán ramales, que en otra entrega mencionaremos).

Para el 12 de septiembre de ese mismo 1869 se informa que ya es transitable hasta Puebla el camino de fierro, por lo que el día 16, cuatro días después, se realiza el recorrido inaugural de Ciudad de México hasta la capital poblana. En esta ocasión, es el Presidente Juárez quien hace el viaje, siendo así el primer jefe de estado en hacerlo. No me queda claro si el día 18 de regreso, es cuando pasa a la ciudad de Tlaxcala donde pasa la noche.

Pasaran 3 años 3 meses más y se concluirá la construcción de la vía proveniente de Veracruz, por lo que el día 1 de enero de 1873, en Estación Apizaco, se realiza la unión del recorrido total hasta el Golfo de México. De acuerdo a García Cubas será el presidente Lerdo de Tejada el que haga el recorrido inaugural saliendo a las 5 de la mañana de Ciudad de México para llegar a Estación Apizaco y de ahí hasta Veracruz a donde llegará al día siguiente. Será el segundo Presidente de la República en estar en Estación Apizaco.

Así, se modernizó radicalmente el transporte entre la capital del país y Europa.

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