La perspectiva cambia la lectura de las cosas: El portón de la casa de Cortés. 

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Existen elementos entre los objetos y las construcciones que a nuestros ojos acostumbrados a lo cotidiano y ordinario no se nos hacen novedosos ni importantes, pero que sin duda guardan pedazos de historia que es interesante de saber, pues a pesar de que el trabajo de los historiadores es recopilar la mayor información posible que tiene que ver con nuestros orígenes y raíces, o con lo que nos rodea, lamentablemente en nuestro Estado no se posee la información suficiente sobre ello.

En este caso este escrito no pretende ser una enciclopedia o una compilación que contenga datos consistentes y precisos, pues el fin sólo es comunicar y abrir una ventana a nuestros ojos, para ver a las cosas que nos rodean de una forma diferente y quizá, fomentar un poco la curiosidad para aquellos que quieran saber un poco más acerca de la historia de éste pequeño pero orgulloso estado de Tlaxcala.

El Palacio de Gobierno y sus secretos.

La casa de Cortés
La casa de Cortés

En el Palacio de Gobierno, se encuentra un portón de madera que guarda algunos secretos, contiene por fuera pequeños ornamentos de metal que son simples a la vista, pero, la perspectiva cambia la lectura de las cosas. 

Como una pequeña rendija hacia un  mundo lleno de códices numéricos, simbologías, paganismos e historias sin contar, la investigación que comenzó como curiosidad por saber más sobre “el portón”, llevó a conocer un poco más sobre los misterios en los que se cimenta nuestra historia.

El portón forma parte de lo que ahora se conoce como el “Palacio de Gobierno”, que originalmente fue construido en el año 1545, por frailes franciscanos a petición para ser el hogar  del conquistador Hernán Cortés.

Según el multicitado historiador, Diego Muñoz Camargo, se comenzó a construir palacios y casas reales, así como a realizar el trazado de las calles principales de la creciente ciudad de Tlaxcallan, como una forma de cimentar la alianza entre españoles e indígenas.

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Cuando fue la conquista, entre las cartas inéditas, Hernán Cortés le envió a Carlos V una carta con fecha del 15 de octubre de 1524, en la que explicaba que mandó a construir un monasterio y que tenía a tres frailes allí que instruían a los indígenas para las “cosas de nuestra fe”.

Cabe recordar que los tlaxcaltecas, por haber ayudado en la conquista de Tenochtitlán, se les concedieron privilegios que no tuvieron el resto de los demás indígenas, como ayudar en las expediciones, la colonización de las tierras al norte y al sur, y ser la primera cede del obispado de la Nueva España.

Debido a ello se construyó el primer monasterio, el ahora conocido Ex-convento de San Francisco de Asís, Catedral de nuestra Señora de la Asunción, así como la casa de Cortés que fue construida en 1545.

Ex-convento de San Francisco de Asís, Catedral de nuestra Señora de la Asunción
Ex-convento de San Francisco de Asís, Catedral de nuestra Señora de la Asunción

Aunque, cabe destacar que hay inconsistencias en cuanto a la fecha de su construcción, pues se supone que Hernán Cortés había regresado a España en el año de 1541 y falleció en Sevilla en 1547; también se dedicó a hacer exploraciones al noroeste del país, en las llamadas Californias, entre los años 1530 y 1541, por lo que la creación de una residencia en ese periodo no hubiese sido probable.

Por otra parte, Cortés construyó su residencia, conocida como el Palacio de Cortés, en Cuernavaca, Morelos, que  se inició en el año 1926 y se terminó en el año 1929. También residió en Coyoacán en los años siguientes a la conquista, entre  1521 y 1522; siguiendo la fecha en la que datan las cartas que le envió al Emperador Carlos V, Cortés probablemente residió en Tlaxcala a partir del año 1524 hasta antes de uno de sus retornos a España en 1529.

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Características y Arquitectura

La arquitectura del palacio es conocido  como “mudéjar portugués”, que es una mezcla del arte español renacentista y el estilo árabe. El arte mudéjar, es un estilo morisco herencia Andalusí de los primeros árabes que se asentaron en la península española, los rasgos mudéjares son propiamente distintivos de dicho lugar como una mezcla especial entre el arte musulmán y el arte cristiano.

Un ejemplo claro de éste estilo se encuentra de manera evidente en la capilla abierta del Ex–convento de San Francisco, los tres arcos que la conforman no terminan de carácter  circular sino que son arcos conopiales o flamígeros, es decir que son definidos por dos curvas convexas en la parte superior.

Capilla abierta del Ex–convento de San Francisco 1
Capilla abierta del Ex–convento de San Francisco 1
Capilla abierta del Ex–convento de San Francisco 2
Capilla abierta del Ex–convento de San Francisco 2

Cuando se inició su construcción, no sólo se combinaron los estilos barrocos con el mudéjar, sino que también, al haber sido construida por indígenas tlaxcaltecas, se complementó con ornamentos tallados en piedra con características prehispánicas.

Si se es cauteloso en los detalles de las iglesias y las construcciones antiguas, como la Iglesia de Nuestra Señora de Ocotlán, la Parroquia de San José, el Ex-convento de San Francisco, entre otras; conjugan curiosamente el estilo arquitectónico barroco con incrustaciones, esculturas y tallados con temas “paganos”.

Lo pagano se refiere a toda aquella religión o creencia que no está basada en la fe del “Dios único”, por lo que es curioso que entre las construcciones coloniales cristianas, también se hallen vestigios prehispánicos, elaborados por artesanos y escultores tlaxcaltecas.

Se supone que cuando los tlaxcaltecas perdieron 3 batallas frente a los españoles, viendo inminente su derrota contra ellos y sus vasallos totonacos, se aliaron  para así vencer al imperio Mexica.

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En el año 1535, el Rey Carlos I, le otorgaría los primeros privilegios al concederle el título de “Muy Leal Ciudad”, dotando a los indígenas de armas, liberándolos de pago tributario a la corona, incluso otorgándoles el privilegio  de ser tratados como de la nobleza, condiciéndoles la primera colonización de las tierras al norte y al sur. 

Por ello, ocurre la mezcolanza de estilos arquitectónicos, el barroco, el mudéjar y las evocaciones prehispánicas, ya que los tlaxcaltecas tuvieron el privilegio, como ningún otro pueblo, de plasmar en las construcciones  formas y siluetas en honor a los dioses.

Arcos con labrados prehispánicos 1
Arcos con labrados prehispánicos 1
Arcos con labrados prehispánicos 3
Arcos con labrados prehispánicos 3

A lo largo del tiempo, el Palacio tuvo que ser restaurado varias veces, desde una fuerte inundación que ocurrió en el siglo XVII, el terremoto que ocurrió en el año 1711 y un incendio que sufrió en la época de la revolución.

El Palacio se divide en tres construcciones diferentes, el segmento del lado oriente que después de fungir como el hogar de Hernán Cortés fue conocido como las “Casas Reales” por ser sede del poder, el segundo, que es la parte central y en la que se puede apreciar mejor el “Arte Mudéjar”, sirvió como “Casa Consistorial” y, el último segmento funcionó como Alhóndiga.  Posteriormente, en el año 1926, sería recubierta la fachada por una capa de petatillo de ladrillo, dándole al edificio el color y la textura característica que se conoce actualmente.

Arcos con labrados prehispánicos 2
Arcos con labrados prehispánicos 2

De esa forma se escudriña un poco más acerca de los orígenes del sitio que es cede del poder que rige a al estado de Tlaxcala, que encierra muchos más secretos entre sus paredes de piedra y ornamentos.

Primera parte.

Texto y fotos: Melisa Ortega

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