Que Tlaxcala no tenga deuda no es tan bueno

Que Tlaxcala tenga “deuda cero” limita el desarrollo económico y de infraestructura

A 15 de mayo de 2018

El estado de Tlaxcala se mantiene bajo la política económica de “deuda cero”, lo que podría parecer a simple vista algo bueno; el problema radica en que un estado sin deuda –aunque sea  muy poca- significa el rezago económico del mismo.

Según el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), Tlaxcala se encuentra en el lugar 24 de su índice de competitividad, por lo que se ha indicado que esa entidad presenta un alto nivel de rezago social y económico.

Uno de los grandes problemas que aquejan al país sin duda es el manejo no adecuado de las finanzas públicas-especialmente la deuda. El crecimiento de la deuda pública es un ejemplo común.

Un ejemplo claro es cuando el gobierno federal incrementa la deuda con respecto al valor del Producto Interno Bruto (PIB), -50 por ciento para ser exactos-; cuando la deuda supera la capacidad del país para solventarla, éste tiene que obtener recursos económicos de otro tipo de fuentes, lo que genera que el gobierno haga Recortes Presupuestarios.

A nivel estado ocurre lo mismo, otro ejemplo son Veracruz y Chihuahua con Javier y César Duarte, quienes llevaron la deuda a sus estados a 8.5 y 5 por ciento respectivamente.

En las dos administraciones pasadas que han gobernado el estado, se optó por el “no endeudamiento” de la entidad, lo que ha ocasionado que la infraestructura se detenga e impide que llegue más inversión a la entidad.

“En un principio la deuda no es buena ni mala y bien utilizada puede representar un motor de crecimiento que precisamente sí puede impactar en la competitividad de los estados”, dijo Manuel Guadarrama, representante del IMCO.

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Esto quiere decir que la adquisición de una deuda no sea del todo negativa, más bien puede ser visto como un crédito, que se utiliza siempre y cuando se pueda pagar. En el caso de una entidad esto incentiva el desarrollo, pero no cuando  se endeuda para gastos improductivos.

Tlaxcala es un ejemplo claro de cómo la política de “deuda cero” afecta al sector económico, pues genera un fenómeno de desaceleración económica, debido a que el sector público no invierte lo suficiente para obtener un entrono atractivo para que se active la economía.

El estado, lamentablemente, no es lo suficientemente atractivo para las inversiones porque no posee la infraestructura, no se encuentra a nivel competitivo para atraer industrias como la textil o automotriz que son predominantes en la región.

En pocas palabras – no hay suficiente polen para atraer a las abejas-, por lo que Tlaxcala, debe su estigma de ser un estado “rezagado” debido a la falta de interés por invertir para su crecimiento económico y social; – Quizá por esa razón fue la burla nacional cuando llegaron las primeras “escaleras eléctricas” hace más de un año-.

(Vía: Plumas Atómicas)