La soledad implica encontrarnos con nosotros mismos o al menos, crear camino para llegar a nosotros.

No obstante, en medio de la soledad, descubres la importancia de la empatía. Ser empático con el otro para construir un puente invencible de caridad en lo tormentosa y, a la vez, emocionante vulnerabilidad de existir.

Pondré unos ejemplos:

Para iniciar, en el Festival de las Ideas 2024, Nando Parrado —sobreviviente del accidente aéreo de Los Andes— compartió que después de pasar semanas y semanas de sobrevivencia extrema, varios de sus compañeros se preguntaron —”¿para qué seguir?” — a lo que él respondió: “tengo la esperanza de ver a mi papá una vez más”. Ahí, en medio del frío, la tristeza y la desesperación, ¿de dónde nace la esperanza? 

En segundo lugar, hace unas semanas, pude charlar con Ana Enamorado, mujer hondureña, quien a raíz de la desaparición de su hijo se convirtió en una madre buscadora desde hace 12 años.

Durante la plática, Ana comentó el proceso de asimilación para sobrellevar el duelo que vivió, tuvo un momento en que se levantó en medio de la depresión y decidió salir a buscar a su hijo; decidió salir a buscar vidas. Ahí, en medio del dolor, ¿de dónde nace la esperanza?

Finalmente, hace un par de años, conocí a DakhaBrakha, un  grupo de música rock ucraniano que participó en el Festival Internacional Cervantino. Como Una parte de mis labores eran la de estar pendientes de ellos desde antes de salir del avión. Era el año del bombardeo a Ucrania por parte de Rusia y yo no sé, y no me quiero imaginar, lo que se tenga que ver o vivir en una guerra para que ellos —los integrantes, músicos y artistas de esta banda— hayan llegado con la mirada vacía. El lastre que deja una guerra pareciera que es una marca invisible, pero tan sentida en los ojos. Ahí, bien en el alma. 

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Sin embargo, fue un recibimiento muy emotivo por parte de la tripulación y del personal de aeropuerto. Estaban incrédulos ante la armoniosa cotidianidad que les esperaba de un país como México. DakhaBrakha llegó y se me hizo un nudo en la garganta. 

Nadie debe vivir una guerra. Ni una guerra personal, ni con la vida, ni con el pasado, ni con el futuro. Ese invento de la guerra no tiene que existir: ni ser ni vivir. Ese invento de la guerra debe ser un mito del que nadie sabe nada. 

Todos en el aeropuerto fuimos muy solidarios con ellos. El ambiente fue como un abrazo simbólico para decir: “aquí estamos con ustedes”. Pero, ahí, en medio de la incerteza, ¿de dónde nace la esperanza?

“¿De dónde nace la esperanza?”, — preguntó Paolo[1]. Yo creo que la esperanza viene de la soledad, cuyo tránsito implica habitar los diferentes matices del dolor, ya que nos enseña a confiar en los otros, tener compasión y misericordia por aquellos tan diferentes y semejantes a nosotros mismos. Al mismo tiempo, el dolor nos permite elegir, perdonar, seguir, ayudar y confiar aquí, en la soledad.


@Itsel_Conese

Itsel Conese es Licenciada en Lenguas Europeas y Maestra en Educación Intercultural. Le gusta caminar, el silencio, los gatos y las flores. Le interesa conocer a la gente, nuevos cielos y recorrer ciudades. Ha empezado a escribir para comunicar lo que sus ojos miran.


[1] Paolo Pagliai, docente e investigador universitario desde 1998. Se encarga de los Derechos Humanos, Construcción de Paz, Resolución de Conflictos, Seguridad Humana, Inclusión y Glotodidáctica.